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jueves, 31 de mayo de 2018

Modestia aparte



Un día la modestia se cansó de que siempre la estuvieran poniendo aparte.
Ya se sabe, todo el mundo se lo pasa diciendo “modestia aparte
Protestó la modestia. Hizo un plantón. Salió de la calle a manifestar su inconformidad. Pero todo fue inútil, la gente continuaba diciendo “modestia aparte
Así pues, decidió desaparecer. Sencillamente, se extinguió.
Por eso, según se habrá notado, nadie es modesto ya.
Si la modestia supiera lo que trajo consigo su desaparición, seguramente diría: “Yo era muy necesaria, modestia aparte”.

Armando Fuentes Aguirre.

lunes, 7 de mayo de 2018


El Poder de la Imaginación.

Dos hombres, ambos enfermos de gravedad, compartían el mismo cuarto semi privado del hospital.
A uno de ellos se le permitía sentarse durante una hora en la tarde, para drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba al lado de la única ventana de la habitación. El otro tenía que permanecer acostado de espalda todo el tiempo. Conversaban incesantemente todo el día y todos los días hablaban de sus esposas y familias, sus hogares, empleos, experiencias y sitios visitados durante sus vacaciones.
Todas las tardes cuando el compañero ubicado al lado de la ventana se sentaba, se pasaba el tiempo relatándole a su compañero de cuarto lo que veía por la ventana. Con el correr del tiempo, el compañero acostado de espalda que no podía asomarse por la ventana, se desvivía por esos periodos de una hora durante la cual se deleitaba con los relatos de las actividades y colores del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un bello lago. Los patos y cisnes se deslizaban por el agua, mientras los niños jugaban con sus botecitos a la orilla del lago. Los enamorados se paseaban de la mano entre las flores multicolores en un paisaje con arboles majestuosos, y en la distancia una bella vista de la ciudad.
A medida que el señor que estaba cerca de la ventana describía todo esto con detalles exquisitos, su compañero cerraba los ojos e imaginaba un cuadro pintoresco. Una tarde le describió un desfile que pasaba por el hospital y aunque él no pudo escuchar la banda, lo pudo ver a través  del ojo de la mente, mientras su compañero se lo describía.
Pasaron los días y las semanas y una mañana, la enfermera que entró al cuarto para el aseo matutino, se encontró con el cuerpo sin vida del señor cerca de la ventana, quien había expirado tranquilamente durante su sueño. Con tristeza avisó para que trasladaran el cuerpo.
Al día siguiente, el otro señor pidió, con mucha tristeza, que lo trasladaran cerca de la ventana. A la enfermera le agrado hacer el cambio y luego de asegurarse de que estaba cómodo, lo dejo solo. El señor con mucho esfuerzo y dolor se apoyo en un codo para poder mirar el mundo exterior por primera vez  después de mucho tiempo. Finalmente tendría la alegría de verlo por sí mismo. Se esforzó para asomarse por la ventana y lo que vio fue la pared del edificio de al lado.
Confundido y entristecido, le pregunto a la enfermera que sería lo que ánimo a su difunto compañero a describir tantas cosas  maravillosas fuera de la ventana.
La enfermera le respondió que el señor era ciego y no podía ni ver la pared de enfrente. Y agregó: “quizás solamente deseaba animarlo a usted”.

jueves, 1 de marzo de 2018

Las Tres Pipas



Una vez, un miembro de la tribu se presentó furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un enemigo que lo había ofendido gravemente.
Quería ir inmediatamente y matarlo sin piedad. El jefe lo escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo que tenía pensado, pero antes de hacerlo, llenara su pipa de tabaco y la fumara con calma al pie del árbol sagrado del pueblo.
El hombre cargó su pipa y fue a sentarse bajo la copa del gran árbol. Tardó una hora en terminar la pipa. Luego, sacudió las cenizas y decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado mejor, que era excesivo matar a su enemigo pero que sí le daría una paliza memorable para que nunca se olvidara de su ofensa.
Nuevamente, el anciano lo escuchó y aprobó su decisión, pero le ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa y fuera a fumarla al mismo lugar. También esta vez el hombre cumplió su encargo y gastó media hora meditando.
Después regresó a donde estaba el cacique y le dijo que consideraba excesivo castigar físicamente a su enemigo, pero que iría a echarle en cara su mala acción y le haría pasar vergüenza delante de todos.
Como siempre, fue escuchado con bondad pero el anciano volvió a ordenarle que repitiera su meditación como lo había hecho las veces anteriores. El hombre, medio molesto pero ya mucho más sereno, se dirigió al árbol centenario y allí sentado fue convirtiendo en humo, su tabaco y su problema.
Cuando terminó, volvió al jefe y le dijo: “Pensándolo mejor, veo que la cosa no es para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un abrazo. Así recuperaré un amigo que seguramente se arrepentirá de lo que ha hecho”.
El jefe le regaló dos cargas de tabaco para que fueran a fumar juntos al pie del árbol, diciéndole: “Eso es precisamente lo que tenía que pedirte, pero no podía decírtelo yo; era necesario darte tiempo para que lo descubrieras tú mismo”.
Moraleja: Antes de tomar una acción impulsiva de la que puedas arrepentirte, tomate un rato para meditar. Verás que tu perspectiva cambia, y así evitarás el arrepentimiento posterior!

miércoles, 14 de febrero de 2018

EL CAPULLO DEL GUSANO



Dos gusanos vivían en un árbol frondoso, en un momento dado, uno de ellos, movido de un fuerte impulso interior, comenzó a encerrarse en un capullo de seda. Hasta ese momento los dos habían sido amigos.
¿Qué estás haciendo?, gritó espantado su compañero, ¿te has vuelto loco?. El impulso era tan fuerte que el gusano no respondió. Era un gusano que se emocionaba con facilidad cuando hacía algo nuevo.
¿Ya has pensado lo que eso significa?, siguió su compañero, que era mucho más reflexivo y prudente, ¡vas a aislarte del árbol! ¿y las jugosas hojas que estás dejando? ¿y los nuevos brotes del tallo central? ¡No podrás comer ni moverte por el árbol si te encierras ahí!
Dado que su compañero no respondía, decidió buscar apoyo en los demás gusanos y trajo unos cuantos junto al capullo de seda, que ya estaba casi listo.
¡No cierres aún, espera!
Y escuchó al coro de gusanos que decía: "Mira lo que dejas, mira lo que dejas..." pero se encerró tras la seda, pues el impulso era muy fuerte y no podía explicarlo.
Los gusanos se quedaron mirando la cápsula de seda y pasaron toda la tarde comentando el suceso. "Se volvió loco", decían. ¿Qué aburrida debe ser la vida ahí dentro? ¡Mira lo que se está perdiendo! ¿A quién le cabe en la cabeza despreciar un árbol tan frondoso? ¿Tú te encerrarías ahí? ¡Con lo simpático y joven que era!
Después de un tiempo encontraron el capullo roto y vacío. No supieron qué pensar, así que decidieron mantener sus opiniones y seguir mascando hojas y ramitas sin volver a tocar el tema del capullo de seda.
Mientras tanto una mariposa hermosísima se alejaba del árbol volando hacia el atardecer.

REFLEXIONA:


¿Estaba loco el gusano que se encerró en la cápsula? ¿o los otros?
¿Hay mucha gente que se enfrente a los desafíos como el gusano del capullo? ¿o hay más gente que prefiere la comodidad de lo que conocen, sin saber a qué renuncian?
¿Cómo te enfrentas a los desafíos y problemas, huyes de ellos? ¿no le das importancia (diciendo: “ eso no sirve para nada”, “eso no tiene que ver conmigo” o “no puedo hacer nada, soy así”)?
¿Has pensado que, a veces, algunos “amigos” sólo quieren que sigas siendo un “gusano” como ellos?
¿ Has pensado que algunos “capullos” te enseñan el camino para ser alguien maravilloso?

martes, 6 de febrero de 2018

El Principio Narciso

No hay mejor tiempo que ahora para ser feliz
Mi hija me había telefoneado varias veces, para decirme: "Mamá, tienes que venir a ver los narcisos antes de que se acaben." Yo deseaba ir, pero era un camino de dos horas desde Laguna hasta Lake Arrowhead. "Iré este martes", le prometí con cierta renuencia, cuando llamó por tercera vez.
El martes amaneció frío y lluvioso. Sin embargo, había yo prometido, y manejé hasta allá a regañadientes. Cuando finalmente entré a la casa de Carolina, los gozosos sonidos de niños felices me dieron la bienvenida. Encantada, abracé y saludé a mis nietos.
"¡Olvida los narcisos, Carolina! ¡El camino está invisible con estas nubes y esta niebla, y no hay nada en este mundo, excepto tú y estos pequeños, que yo desee ver tanto como para manejar una pulgada más!"
Mi hija sonrió calmadamente y dijo: "Nosotros manejamos en estas condiciones todo el tiempo, Mamá." "Bueno", le aseguré, "no me harás volver al camino sino hasta que aclare, y entonces ¡será para encaminarme a mi casa!"
"Pero, primero, vamos a ver los narcisos. Son sólo unas pocas cuadras," dijo Carolina. "Yo manejaré, estoy acostumbrada a esto."
"Carolina", dije firmemente, "por favor."
"No te preocupes, Mamá, todo está bien, te lo aseguro. Nunca te perdonarías haberte perdido esta experiencia."
Después de unos veinte minutos, doblamos a un angosto camino de grava y vimos un pequeño templo. Al otro lado del templo, vi un letrero hecho a mano, con una flecha, que decía: "Jardín de Narcisos." Salimos del carro, cada una tomó a un pequeño de la mano, y yo seguí a Carolina por el sendero. Entonces, al doblar una curva, miré y quedé boquiabierta. Delante de mí estaba la vista más gloriosa.

Parecía como si alguien hubiera tomado una enorme tina de oro y la hubiera derramado sobre la cumbre del monte y sus laderas. Las flores estaban plantadas en majestuosos diseños arremolinados, grandes fajas y tiras de un anaranjado intenso, blanco cremoso, amarillo cetrino, salmón rosa, azafranado y amarillo mantequilla. Cada variedad de diferente color estaba plantada en grandes grupos, de tal manera que se arremolinaban y ondulaban como un solo río, con su propio y único matiz. Había cinco acres de flores, unas dos hectáreas y media.
"¿Quién hizo esto?", le pregunté a Carolina.
"Una mujer nada más", me respondió Carolina. "Ella vive en este terreno. Ésa es su casa." Carolina señaló una casa bien cuidada con una estructura en A, pequeña y modestamente asentada en medio de toda esa gloria. Caminamos hasta la casa.
En el patio, vimos un letrero. "Respuestas a las Preguntas que Yo Sé que Estás Haciendo", decía el encabezado. La primera respuesta era una sencilla: "50, 000 bulbos." La segunda respuesta era: "Uno a la vez, por una mujer. Dos manos, dos pies y un cerebro." La tercera respuesta era: "Comenzó en 1958."
Para mí, ese momento fue una experiencia-que-cambia-la-vida. Pensé en esta mujer a quien nunca había conocido, quien, hacía más de cuarenta años había empezado a traer, un bulbo cada vez, su visión de belleza y gozo a una obscura cima de un monte. Plantando un bulbo cada vez, año tras año, esta mujer desconocida había cambiado para siempre el mundo en que vivía. Un día cada vez, ella había creado algo de extraordinaria magnificencia, belleza e inspiración. El principio que su Jardín de Narcisos enseñó es uno de los grandes principios para celebrar.
Esto es, aprender a movernos hacia nuestras metas y deseos un paso cada vez -a menudo tan sólo un pasó de bebé cada vez- y aprender a amar el hacer, aprender a usar la acumulación de tiempo. Cuando multiplicamos minúsculos espacios de tiempo con pequeños incrementos de esfuerzo diario, encontraremos que podemos realizar cosas magníficas. Podemos cambiar el mundo.
"Me pone triste, en cierto modo", admití a Carolina. "¿Qué hubiese yo logrado si yo hubiese pensado en una meta maravillosa hace unos treinta y cinco o cuarenta años, y hubiese yo trabajado esa meta 'un bulbo cada vez' a través de todos esos años? ¡Nada más piensa en lo que yo hubiera realizado!"
Mi hija resumió el mensaje del día en su manera directa usual: "Empieza mañana", dijo.
Ella estaba en lo cierto. Es tan sin sentido pensar en las horas perdidas del ayer. La manera de hacer el aprendizaje una lección de fiesta en vez de una causa de pesar es preguntar nada más: "¿Cómo puedo usar esto hoy?"
Usa el Principio Narciso. No esperes.
Hasta que tu auto o tu casa estén pagados.
Hasta que consigas un nuevo auto o casa.
Hasta que termines la escuela.
Hasta que regreses a la escuela.
Hasta que limpies tu casa.
Hasta que organices tu cochera.
Hasta que limpies tu escritorio.
Hasta que bajes cinco kilos.
Hasta que subas cinco kilos.
Hasta que te cases.
Hasta que te divorcies.
Hasta que tengas niños.
Hasta que los niños vayan a la escuela.
Hasta que tus hijos se vayan de la casa.
Hasta que te retires.
Hasta la primavera.
Hasta el verano.
Hasta el otoño.
Hasta el invierno.
Hasta que mueras.
No hay mejor tiempo que ahora para ser feliz.
La felicidad es un viaje, no un destino.
Así, trabaja como si no necesitaras dinero.
Ama como si nunca hubieras sido lastimado.
Danza como si nadie te estuviera mirando.
Te deseo un día precioso, un día narciso.
No tengas miedo de que tu vida termine, ten miedo de que no comience.
 Autor Anónimo 

lunes, 27 de agosto de 2012

Gente


Simplemente, hay gente..

Hay gente que con sólo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreir entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas
y nos hace recorrer toda la mágia.

Hay gente que con sólo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa
sirve el puchero, coloca guirnaldas.
Que con sólo empuñar una guitarra

hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con sólo abrir la boca
llega hasta los confines del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar al vino en las tinajas
y se queda después como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, tan necesaria.

Hamlet Lima Quintana

lunes, 30 de julio de 2012

En tu interior, está lo verdaderamente vital


En esta oportunidad, te acerco una canción muy divertida que nos deja la enseñanza de lo que realmente debemos buscar en la vida:"Lo Más Vital, nomas", canta este oso tan gracioso. Y es tan cierto que tenía muchas ganas de recordártelo.


A veces, la vida da muchas vueltas y nos enroscamos en búsquedas que no valen la pena, que nos sobrepasan. O, peor aún, a veces creemos que estamos bien por donde vamos y, mientras malgastamos tiempo en cosas que no nos sirven, nos desviamos de esta búsqueda que es la más importante de todas...

Buscar LO VITAL, lo que nos brinda la verdadera luz para seguir adelante.
Aquello que nos da fuerza y felicidad, sobre todo.
Aquello que nos hace sentir a gusto...

Quizás necesites reencontrarte contigo mismo... Y Ahí está el verdadero punto, porque nunca debes olvidar que
LO MAS IMPORTANTE ERES TÚ!

Que lo disfrutes...




Deseo de corazón que puedas encontrar lo más vital dentro de ti..

Y recuerda: 
"Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia" (Paulo Coelho)

viernes, 20 de julio de 2012

Un día como cualquiera..


  Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar,
  decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
  decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
  decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
  decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
  decidí ver cada día como nueva oportunidad de ser feliz.
  Aquel día descubrí que mi único rival no era más que mis propias debilidades,
  y que en estas esta la única y mejor forma de superarnos,
  aquel día dejé de temer a perder y empece a ganar,
  descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui,
  me dejó de importar quien ganara o, perdiera, ahora me importa simplemente     saberme mejor que ayer.
  Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, si no jamás dejar de subir.
  Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamarle a alguien "Amigo".
  Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida".
  Aquel día deje de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
  y empece a ser mi propia tenue luz de este presente, aprendí que de nada sirve ser luz
  si no vas a iluminar el camino de los demás.
  Aquel día decidí cambiar tantas cosas, aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse
  realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar ahora simplemente duermo para soñar.
  Que tengas felices sueños...

  No traiciones tu sueño.......

Nota: Que encontremos este día esas pequeñas cosas que nos hacen vivir ........

Un día como cualquiera abro mis ojos y te repito, una vez más: ¡Feliz Día, querido Amigo!