martes, 6 de febrero de 2018

El Principio Narciso

No hay mejor tiempo que ahora para ser feliz
Mi hija me había telefoneado varias veces, para decirme: "Mamá, tienes que venir a ver los narcisos antes de que se acaben." Yo deseaba ir, pero era un camino de dos horas desde Laguna hasta Lake Arrowhead. "Iré este martes", le prometí con cierta renuencia, cuando llamó por tercera vez.
El martes amaneció frío y lluvioso. Sin embargo, había yo prometido, y manejé hasta allá a regañadientes. Cuando finalmente entré a la casa de Carolina, los gozosos sonidos de niños felices me dieron la bienvenida. Encantada, abracé y saludé a mis nietos.
"¡Olvida los narcisos, Carolina! ¡El camino está invisible con estas nubes y esta niebla, y no hay nada en este mundo, excepto tú y estos pequeños, que yo desee ver tanto como para manejar una pulgada más!"
Mi hija sonrió calmadamente y dijo: "Nosotros manejamos en estas condiciones todo el tiempo, Mamá." "Bueno", le aseguré, "no me harás volver al camino sino hasta que aclare, y entonces ¡será para encaminarme a mi casa!"
"Pero, primero, vamos a ver los narcisos. Son sólo unas pocas cuadras," dijo Carolina. "Yo manejaré, estoy acostumbrada a esto."
"Carolina", dije firmemente, "por favor."
"No te preocupes, Mamá, todo está bien, te lo aseguro. Nunca te perdonarías haberte perdido esta experiencia."
Después de unos veinte minutos, doblamos a un angosto camino de grava y vimos un pequeño templo. Al otro lado del templo, vi un letrero hecho a mano, con una flecha, que decía: "Jardín de Narcisos." Salimos del carro, cada una tomó a un pequeño de la mano, y yo seguí a Carolina por el sendero. Entonces, al doblar una curva, miré y quedé boquiabierta. Delante de mí estaba la vista más gloriosa.

Parecía como si alguien hubiera tomado una enorme tina de oro y la hubiera derramado sobre la cumbre del monte y sus laderas. Las flores estaban plantadas en majestuosos diseños arremolinados, grandes fajas y tiras de un anaranjado intenso, blanco cremoso, amarillo cetrino, salmón rosa, azafranado y amarillo mantequilla. Cada variedad de diferente color estaba plantada en grandes grupos, de tal manera que se arremolinaban y ondulaban como un solo río, con su propio y único matiz. Había cinco acres de flores, unas dos hectáreas y media.
"¿Quién hizo esto?", le pregunté a Carolina.
"Una mujer nada más", me respondió Carolina. "Ella vive en este terreno. Ésa es su casa." Carolina señaló una casa bien cuidada con una estructura en A, pequeña y modestamente asentada en medio de toda esa gloria. Caminamos hasta la casa.
En el patio, vimos un letrero. "Respuestas a las Preguntas que Yo Sé que Estás Haciendo", decía el encabezado. La primera respuesta era una sencilla: "50, 000 bulbos." La segunda respuesta era: "Uno a la vez, por una mujer. Dos manos, dos pies y un cerebro." La tercera respuesta era: "Comenzó en 1958."
Para mí, ese momento fue una experiencia-que-cambia-la-vida. Pensé en esta mujer a quien nunca había conocido, quien, hacía más de cuarenta años había empezado a traer, un bulbo cada vez, su visión de belleza y gozo a una obscura cima de un monte. Plantando un bulbo cada vez, año tras año, esta mujer desconocida había cambiado para siempre el mundo en que vivía. Un día cada vez, ella había creado algo de extraordinaria magnificencia, belleza e inspiración. El principio que su Jardín de Narcisos enseñó es uno de los grandes principios para celebrar.
Esto es, aprender a movernos hacia nuestras metas y deseos un paso cada vez -a menudo tan sólo un pasó de bebé cada vez- y aprender a amar el hacer, aprender a usar la acumulación de tiempo. Cuando multiplicamos minúsculos espacios de tiempo con pequeños incrementos de esfuerzo diario, encontraremos que podemos realizar cosas magníficas. Podemos cambiar el mundo.
"Me pone triste, en cierto modo", admití a Carolina. "¿Qué hubiese yo logrado si yo hubiese pensado en una meta maravillosa hace unos treinta y cinco o cuarenta años, y hubiese yo trabajado esa meta 'un bulbo cada vez' a través de todos esos años? ¡Nada más piensa en lo que yo hubiera realizado!"
Mi hija resumió el mensaje del día en su manera directa usual: "Empieza mañana", dijo.
Ella estaba en lo cierto. Es tan sin sentido pensar en las horas perdidas del ayer. La manera de hacer el aprendizaje una lección de fiesta en vez de una causa de pesar es preguntar nada más: "¿Cómo puedo usar esto hoy?"
Usa el Principio Narciso. No esperes.
Hasta que tu auto o tu casa estén pagados.
Hasta que consigas un nuevo auto o casa.
Hasta que termines la escuela.
Hasta que regreses a la escuela.
Hasta que limpies tu casa.
Hasta que organices tu cochera.
Hasta que limpies tu escritorio.
Hasta que bajes cinco kilos.
Hasta que subas cinco kilos.
Hasta que te cases.
Hasta que te divorcies.
Hasta que tengas niños.
Hasta que los niños vayan a la escuela.
Hasta que tus hijos se vayan de la casa.
Hasta que te retires.
Hasta la primavera.
Hasta el verano.
Hasta el otoño.
Hasta el invierno.
Hasta que mueras.
No hay mejor tiempo que ahora para ser feliz.
La felicidad es un viaje, no un destino.
Así, trabaja como si no necesitaras dinero.
Ama como si nunca hubieras sido lastimado.
Danza como si nadie te estuviera mirando.
Te deseo un día precioso, un día narciso.
No tengas miedo de que tu vida termine, ten miedo de que no comience.
 Autor Anónimo 

viernes, 2 de febrero de 2018

Eco (serenidad)

Cuentan que una vez un niño fue llevado por su padre al Gran Cañón, en Arizona.  Estando dentro en lo profundo del lugar el niño gritó: “Tonto!”, y el eco resonó: “tonto… tonto… tonto”.
El niño volvió a gritar: “Necio!”, y el eco resonó: “necio… necio… necio…”; ya enojado y exaltado el niño gritó: “Estúpido!”, y nuevamente el eco resonó: “estúpido… estúpido… estúpido”.
El niño se soltó a llorar en su enojo y se abrazó a su padre.  Éste le dijo: “No tienes por qué llorar.  Escucha…”, y el padre grito: “Amigo!”, y el eco resonó: “amigo… amigo… amigo”.  Luego gritó: “Te quiero!”, y el eco resonó: “te quiero… te quiero… te quiero”.  ¿Ves?  Él te trata como tú lo tratas.


miércoles, 31 de enero de 2018

El Sendero del Mago

Hay un mago dentro de cada uno de nosotros, un mago que lo ve y lo sabe todo. El mago está más allá de los contrarios de luz y oscuridad, bien y mal, placer y dolor. Todo lo que el mago ve, tiene sus raíces en el mundo invisible. La naturaleza refleja los estados de ánimo del mago. El cuerpo y la mente podrán dormir, pero el mago vela permanentemente. El mago posee el secreto de la inmortalidad.
La magia sólo podrá retornar con el regreso de la inocencia. La esencia del mago es la transformación.
El mago observa los ires y venires del mundo, pero su alma habita en el ámbito de la luz. El paisaje cambia, el observador permanece igual. El cuerpo es sólo el sitio al que los recuerdos llaman hogar.
¿Quién soy yo?. Es la única pregunta que vale la pena hacerse, y la única que nunca se responde.
Nuestro  destino es representar una infinidad de papeles, pero esos papeles no somos nosotros mismos. El espíritu no tiene lugar, pero deja tras de sí una huella a la cual llamamos cuerpo. El mago no se considera a sí mismo un suceso local que sueña un mundo más grande.
El mago es un mundo que sueña sucesos locales.
Los magos no creen en la muerte. A la luz de la conciencia todo vive. No hay principios ni finales. Para el mago, éstas no son mas que fabricaciones de la mente.
Para estar totalmente vivo, es preciso estar totalmente muerto para el pasado. Las moléculas se disuelven y desaparecen, pero la consciencia sobrevive a la muerte de la materia en la cual se aloja.

La consciencia del mago es un campo omnipresente. Las corrientes de conocimiento presentes en el campo son eternas y fluyen para siempre.
En los momentos de revelación están contenidos siglos de conocimiento. Vivimos como ondas de energía en el vasto océano de la energía.

Cuando dejamos de lado al Ego, tenemos acceso a la totalidad de la memoria.

Cuando se limpian las puertas de la percepción, comenzamos a ver el mundo invisible; el mundo del mago.

Hay un manantial de vida dentro de cada uno de nosotros, a donde podemos ir en busca de limpieza y transformación. La purificación consiste en liberarse de las toxinas de la vida: las emociones tóxicas, las relaciones tóxicas, los pensamientos tóxicos.

Todos los cuerpos vivos, físicos y sutiles, son manojos de energía que se pueden percibir directamente.

El poder es una espada de doble filo. El poder del ego busca controlar y dominar. El poder del mago es el poder del amor. El asiento del poder está en el yo interior. El ego nos persigue como una sombra oscura. Su poder intoxica y crea adicción, pero en últimas destruye.

El choque eterno de poder termina en la unidad.

El mago vive en estado de conocimiento. Este conocimiento dirige su propia satisfacción. El campo de la consciencia se organiza alrededor de nuestras intenciones. El conocimiento y la intención son fuerzas.

jueves, 25 de enero de 2018

La luz de tu corazón

Había una vez una niña llamada Lulú que le tenía miedo a la oscuridad.
Todas las noches llamaba a su mamá para que la acompañara, y su mamá se trasnochaba para que ella estuviera tranquila.
Un día le dijo.
- Hijita, por qué me llamas tanto, sabes que tengo sueño y despertarme todas las noches me pone de mal humor.
- Lo que pasa es que tengo mucho miedo mamá.
- A qué le temes, le preguntó su madre intrigada.
- A la oscuridad, le dijo Lulú.
Pues no debes de temer. Sabes, tu tienes una luz interna muy poderosa y está justo en el medio de tu corazón. Esa luz es producto de todo el amor que sientes, por mi, por tu papi y tu hermana. Si piensas en esa luz, ya nunca más sentirás temor.

Lulú vio mucha luz en su habitación a media noche y se puso feliz al saber que la luz de su corazón alumbraría su vida para siempre.

jueves, 18 de enero de 2018

LA RANA SORDA



Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.

Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, las ranas de arriba le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando e saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió.
Luego se desplomó y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenia caso seguir luchando.
Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.

*Moraleja*

1. La palabra tiene poder de vida o muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.
2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos.
3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

Una referencia relacionada: 
En los Estados Unidos de Norteamérica, en la NASA , hay un poster muy lindo de una abeja, el cual dice : 
"Aerodinámicamente, el cuerpo de una abeja no está hecho para volar; lo bueno es que la abeja no lo sabe"

¿Qué te parece si hacemos oídos sordos a las cosas negativas y comenzamos a animarnos y a hacer algo todos para que este tiempo que nos toca vivir, sea mucho mejor para todos...?

jueves, 21 de diciembre de 2017

El Granjero y el Hacha

- EL GRANJERO Y EL HACHA

Cuenta la leyenda que el granjero llamó un día a su hijo y le dijo:
-       Hijo, has cumplido 12 años y tienes que hacerte cargo de tus responsabilidades... aquí te hago entrega de tus herramientas. Lo primero que te daré será este hacha.
El pequeño, orgulloso de ser considerado ya mayor, se emocionó y tomó el
hacha con las manos temblorosas.
-       Gracias Padre !!, me siento muy feliz.
El padre, le señaló un grueso tronco acomodado sobre unas trabas y le dijo:
-       Ahora, úsala y corta ese tronco !!
- Jamás sabría como cortar ese tronco !!, es demasiado grande para mi !!
-exclamó con pena y verguenza el joven-
El padre, le paso el brazo sobre el hombro y le dijo:
-       Nunca sabrás si no lo intentas. Hazlo !!
El joven SABIA que era un tronco demasiado grueso para sus fuerzas, pese a
eso y para no decepcionar a su padre, levantó con esfuerzo la pesada hacha y
descargó el más fuerte golpe del que era capaz.
Como era de esperarse el hacha quedó clavada en el tronco y el pobre muchacho hacia esfuerzos desesperados por liberarla sin poder lograrlo.
Con una sonrisa, el padre le paso una mano por su cabeza y le dijo:
-       Hijo, lo primero que tienes que aprender es que la verdadera fuerza no
esta en tus brazos. Esta en tu cabeza !!. Con inteligencia y esfuerzo conseguirás lo que te propongas. El consejo que voy a darte ahora es que NO tienes que fijarte
objetivos desmesurados y fuera de tus capacidades para lograrlos de inmediato.
Todo será más sencillo si regulas tus fuerzas a tu nivel y usas la inteligencia.
Acto seguido tomó el hacha y, dándole una pequeña inclinación dio un golpe en un sentido y otro más en el sentido contrario produciendo una pequeña muesca en el tronco. Las astillas saltaron en todas direcciones. Luego, pasó el hacha al muchacho y lo invitó a que continuase.
El joven, dando golpes en un sentido y en otro empezó a profundizar el corte, al cabo de una dura y esforzada hora el grueso tronco con un fuerte ruido de quiebre final, cayó al suelo partido al medio.
Feliz y adolorido el muchacho se dirigió hasta donde estaba su padre en las labores y le dijo:
-       Entendí !!, cuando una tarea sea demasiado grande para terminarla
de un solo golpe debo encararla dividiendo la misma en objetivos mas pequeños !!, si soy persistente y no cedo terminare siempre por lograrlo.
El padre con una sonrisa afectuosa y feliz ante la nueva sabiduría de su pequeño hijo, saco un pan de su morral y juntos se detuvieron a ver el atardecer mientras disfrutaban de su bien ganado descanso.

- LOS TRONCOS SE CORTAN EN VARIOS GOLPES !!
- Sabe por qué la gente no gana dinero ?
O bien porque NUNCA EMPIEZAN con las acciones necesarias para ese fin
(nunca toman "el hacha") o bien porque se ATOSIGAN y quieren ganar todo
en un solo golpe "mágico".
- La clave y el secreto es hacerlo con golpes pequeños !!
Cada vez tendrá más práctica y más fuerza y será más grande y más sabio y llegará el momento en donde, el tronco que le tomaba horas y horas hace un tiempo, hoy lo liquidará en dos poderosos hachazos.
        Se atreverá con troncos mayores y será capaz de cortar muchos árboles en una sola jornada.

miércoles, 26 de julio de 2017

Madre Nieve por Cristina Martínez

El cuento nos conduce al reino de las imágenes creativas de las que recibimos fuerzas que renuevan nuestra alma.
  



Dicen que los cuentos son asuntos de niños y que el adulto sólo se limita a ser relator. Sin embargo, como ser humano, que somos portamos en nuestro interior, como energía, todos los personajes que en ellos aparecen.
Tenemos  rey en nosotros, que ordena, rige el que juzga y sabe discernir entre lo bueno y  lo malo. Aspiramos  ser sobornados de nosotros mismos y protectores de nuestro "reino".
Los más nobles sentimientos es la reina que abraza y llena de calidez nuestra alma, y a la vez la que puede concebir nuevos impulsos de jóvenes príncipes hacia metas elevadas?
Habitan en nosotros interiores que quieran impedir que se lleven a cabo nuestras metas. Hay brujas malas que nos convierten en piedras y secuestran  nuestras fuerzas del alma más tiernas, nuestras princesitas, encerrándolas en una cueva subterránea, quedando así insensibles como rocas, endurecidas por el materialismo, sin poder actuar o encerrados, bajo presiones exteriores.
Hay hechiceras  que nos transforman en águila para que no pisemos la tierra y nos sintamos superiores a los demás, quedando encadenados, al aire.
Nuestro intelecto sexo será ese malvado enano que trata de robar todas nuestras riquezas en oro, perlas y piedras preciosas, haciéndonos creer que somos sólo máquinas con su centro de control en el cerebro.
La  luchar, es continua para que el rey sea sano y fuerte, poniendo a cada una de las fuerzas desestabilizadoras en su lugar, dominándolas y venciéndolas, pues se le corta la cabeza y crece de nuevo.
En cada cuento aparece un aspecto distinto, colores diferentes y claves secretas de cómo salir a salvo y victorioso concluyendo en paz y armonía.
Si toda esta maravillosa gama de imágenes son dadas durante la infancia a nuestros hijos o alumnos, podemos estar seguros que plantamos el germen más valioso en el alma del hombre. Serán jóvenes son grandes ideales, con nobles sentimientos y tendrán la capacidad de afrontar sin temor las encrucijadas de la vida.

Sabrán que la espalda del espíritu es la mejor arma contra el peor adversario, que tras un oscuro y tupido bosque hay un claro lleno de luz. Que no está solo, que cuanto más difícil sea la situación aparecerá, como por encanto, una mano amiga que le ayudará que le dará el arma necesaria, si sabe escuchar amablemente la palabra justa de un enano o un viejecito. También se puede  encontrar con un espejo que refleje su imagen verdadera, o con una llave de oro que abre, lo hasta ese momento oculto o, un nuevo camino...
Sabrá como apreciar al león en sí para llegar al reino del alma, y que al final de los caminos se unirá a su "otra mitad" para reinar con toda felicidad.
Cuando se termine el camino de la vida va a entrar conscientemente en el reino de Madre nieve.
Madre nieve
Tenía una viuda dos hijas, una de ellas era hermosa y diligente, la otra perezosa y fea, pero quería mucho más a la fea y perezosa  porque , en verdad, era su hija.
Mientras, la otra tenía que hacer todo el trabajo de la casa y era la cenicienta de la casa. La pobre muchacha debía sentarse todos los días junto al pozo, en la carretera, e hilar tanto que la sangre brotaba de sus dedos.
Y sucedió una vez que el huso se llenó de sangre y ella se inclinó en el pozo queriendo lavarlo, pero el huso se llenó de sangre y ella se inclinó en el pozo queriendo lavarlo, pero el huso saltó de sus manos y cayó al agua.
Llorando, la niña corrió a contarle a su madrastra la desgracia, pero esta respondió ásperamente, y sin piedad dijo: -Si has dejado caer el huso, irás a sacarlo!.
Volvió la muchacha al pozo sin saber qué hacer, y con el corazón lleno de angustia saltó dentro en busca del huso. Perdió el sentido y al despertar y volver en sí, vio que estaba en un hermoso prado bañado de sol y había miles de flores. Caminando por el prado, llegó hasta un horno lleno de pan, y gritó: -¡Ay, sácame! ¡Sácame que me quemo" Ya hace tiempo que estoy cocido.
La niña se acercó y, con  la pala, sacó todas las hogazas, una tras otra.
Siguió su camino y llegó a un árbol cargado de manzanas, y éste le gritó: -¡Ay, sacúdeme, sacúdeme! Las manzanas ya estamos maduras.
La niña sacudió el árbol, cayendo una lluvia de manzanos y siguió sacudiéndolo hasta que no quedó ninguna más, cuando las hubo reunido un montón, siguió su camino. Finalmente llegó a una pequeña casa, en la ventana, una anciana miraba hacia afuera, pero como tenía sientes muy grandes la niña se asustó y quiso huir: La anciana la llamó diciendo:
-¿Qué es lo que temes, querida niña? Quédate conmigo y si haces ordenadamente el trabajo de la casa, te irá bien. Sólo tienes que cuidar de hacer bien mi cama y sacudirla con diligencia, para que vuelven las plumas. Yo soy madre nieve. Y cuando la anciana le habló con cariño, se animó su corazón y aceptó entrar a su servicio. Procura que la anciana estuviera satisfecha de todo y sacudía siempre su cama con vigor, para que las plumas volaran como copos de nieve. Disfrutaba también, de una buena vida junto a la anciana, no tenía que oír ninguna palabra dura y todos los días comía guiso y asado.
Así vivió un tiempo con Madre Nieve, hasta que comenzó a sentir tristeza, sin saber, al      principio qué le estaba pasando.
Al fin, se dió cuenta que sentía nostalgia de su hogar y aunque allí estaba mi veces mejor que en su casa, tenía deseos de volver.
Finalmente dijo: -Siento nostalgia de mi casa y aunque estoy tan bien aquí, no puedo quedarme más, debo subir con los míos.
Madre Nieve respondió: -Me agrada que desees volver a tu casa y como me has servido fielmente, yo misma te acompañaré-.
Y tomándola de la mano la condujo hasta un portal muy grande. El portal se abrió y al pasar la muchacha, cayó sobre ella una copiosa lluvia de oro. Y el oro quedó adherido a ella, tanto, que estaba cubierta de él.
-Esto es para tí, porque has sido diligente- Dijo Madre Nieve, dándole también el huso que había caído al pozo.
Se cerró, después, el portal y la muchacha se encontró arriba, en el mundo, no muy lejos de la casa de su madre. Y cuando llegó al patio, el gallo que estaba sobre el pozo gritó: -Quiquiriquí, nuestra doncella de oro está de vuelta aquí!
Entró a donde estaba su madre y al ver que venía cubierta de oro, fue bien recibida por ella y su hermana.
La muchacha contó lo que había sucedido y oyendo cómo había logrado tanta riqueza, la madre quiso procurar a la otra, su fea y perezosa hija, la misma suerte. Esta debía sentarse, también, junto al pozo y para que el huso se llenara de sangre, se pinchó los dedos y apoyó la mano contra un espino. Y tirando el huso al pozo, saltó ella mientras después. Llegó, igual que la otra, al hermoso prado y siguió la misma senda. Al pasar junto al horno gritó el pan nuevamente:
-Ay, sácame, sácame que me quemo! Ya hace tiempo que estoy cocido.
La perezosa contestó: -Crees que quiero ensuciarme?- y siguió caminando.
Poco después llegó a donde estaba el manzano, que gritó: -Ay sacúdeme, sacúdeme!, las manzanas ya estamos maduras.- Pero ella contestó: -¡Me guardaré bien! ¿Y si alguna cayera en la cabeza? Y siguió su camino. Al llegar a la casa de Madre nieve no tuvo miedo, porque ya había oído hablar de sus grandes dientes y enseguida se quedó a su servicio. El primer día se esforzó, fue diligente y obedeció a Madre Nieve en todo lo que decía, pues pensaba en todo el oro que iba a regalarle, pero al segundo día ya empezó a haraganear y al tercero todavía más. Ya ni siquiera quería levantarse, tampoco hacía la cama de Madre Nieve como debía, ni la sacudía para que volara las plumas. Pronto, Madre Nieve se cansó y la despidió. Satisfecha. La perezosa creyó que había llegado el momento de la lluvia de oro. Madre Nieve la condujo también, hasta el portal pero, al pasar, en un lugar de oro se vertió sobre ella un gran caldero lleno de pez, una sustancia negra y pegajosa.
-Esta es la recompensa por tus servicio-  dijo Madre Nieve y cerró el portal.
Llegó pues la perezosa a su casa y el gallo sobre el pozo, al verla gritó:
-Quiquiriquí, nuestra sucia doncella ya está de vuelva aquí!
Y el pez firmemente adherido a ella y no se la pudo quitar en toda su vida.
Pero podemos dejar un enseñanza positiva, en que terminaría de la siguiente forma:
"...Y creemos que por vivir junto a su hermana dorada, se fue transformando poco a poco hasta brillar como ella".
Al entrar en la imágenes de este cuento, nos encontramos en un ámbito femenino, una madrasta viuda y dos hijas, una verdadera y la otra del matrimonio anterior.
Primero se dice que es viuda, un alma sin yo espiritual, él murió y se elevó a su reino de origen y ella está ocupando el lugar de la "verdadera madre" para la otra hija. Entonces ella se inclina más hacia lo matrial-sensible,  no soportando lo anímico-espiritual. Su hija le pertenece y la quiere porque es de su misma naturaleza, mientras que la otra tiene más cualidades de sus verdaderos padres y es por eso que tiene que trabajar en el interior de la casa como cenicienta, ellas no pueden ni quieren. El trabajo de cenicienta consiste en mantener el fuego interior para que no se apague, elaborar el alimento con todo lo recibido del exterior, transformar lo muerto en germen espiritual quemando la lea a través del fuego purificador, y su propio trabajo la tiene que hacer afuera, pero ella se ubica al lado de lo profundo", el pozo. Necesita tanta fuerza de concentración que comienzan a sangrarle los dedos y queriendo lavar el huso cae a lo profundo y se rompe el hilo de la vida. Tiene que lazarse y sumergirse en el oscuro pozo para recuperarlo. Pero lo tendrá otra vez cuando vuelva de su experiencia en el más allá.
Hay muchas descripciones de personas que traspasaron el umbral de la muerte por algunos segundos y luego volvieron, relatan algunos que se encontraron un túnel oscuro y al final llegaron a una luz apacible y a la vez muy intensa.
Este es el paso por el pozo y el llegar a la luz el prado bañado en sol, lleno de fuerzas vitales donde se comienza un camino con encuentros muy especiales. Se podría decir que tanto el pan como las manzanas son frutos terrenales y a la vez sagrados. Es necesaria la mano del hombre para llegar a su fin, así como la acción de la naturaleza, de los elementos y de las fuerzas del universo.
En este ámbito se nos pide estar alertas para sacar los frutos ya maduros para que no se malogren. Son el fruto de nuestro conocimiento espiritual adquirido por nuestro trabajo interior en la tierra, y ahí tiene que quedar a disposición de los que hacen el camino de vuelta. ¿No se dice que todo niño, al nacer, trae un pan debajo del brazo?. Luego viene el encuentro con Madre Nieve, un ser que asusta al comienzo por sus grandes dientes, símbolo del ser que condensa todo lo vivido en la tierra, pero que con voz cariñosa nos dice como hay que seguir trabajando, para que pueda caer sobre la tierra todo el calor anímico que mantiene las plumas, cristalizándose y transformando en copos de nieve.  Forman capa protectora para que el frío exterior no hiele las semillas que empiezan a germinar en su seno. Hay que trabajar como ahínco para sentirse bien allá y recibir el alimento necesario.
El alma empieza a sentirá añoranza por la tierra y querer volver con los suyos. Madre Nieve la acompañaba en este proceso hasta el umbral, y al pasar por él, le llueve el oro de la sabiduría para la nueva vida que emprende al recibir el huso.
Gracias al oro es bien recibida, quedando deslumbradas por su brillo.
Ahora, la parte oscuro del alma quiere brillar también. Empieza su camino, pero provocando los sucesos, haciéndose sangrar y tirándose al pozo para conseguir oro. Y eso es lo que la mueve todo su camino sin percibir nada, ni querer percibirlo, no quiere ensuciarse.
Y empiezan las pruebas: reconocer los valores de los frutos del conocimiento y del trabajo, justo en el momento en que llega a su madurez, para dejarlos como ofrenda.
No se asusta al ver a Madre Nieve, pues sabía de sus dientes. Pero el deseo no es lo más importante en aquel reino. Hay que actuar y bien. Mas el que no está habituado a trabajar pensando que lo hace para los demás, no es un pago a cambio de lo trabajado, sino un recibir lo que necesita para vivir, entonces se cansa pronto, no encuentra sentido a su esfuerzo que sólo piensa en la retribución.
Y así vuelve a la tierra, negra y pegajosa como la pez.
El gallo en la entrada de la tierra las recibe cantando la verdadera naturaleza de ella, el ser puro, el yo terrenal, el primer llanto al nacer.
Si podemos mirar a estas dos niñas como la parte luminosa y oscura de nuestra propia alma, se puede encender la esperanza de que la oscura, gracias al brillo dorado y calidez de su hermana vaya derritiendo la pez e iluminándose poco a poco, vida tras vida hasta llegar a ser una unidad que irradia hacia la humanidad.
Y así terminará el cuento, relato, a niños pequeños: "...Y creemos que por vivir junto a su hermana dorada, se fue transformando poco a poco hasta brillar como ella".